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La  bioturbosina se utilizó por primera vez en industria de la aviación mexicana en el año 2011. Se trata de un biocombustible que reduce las emisiones de bióxido de carbono. Es preciso destacar que la aviación produce por lo menos el dos por ciento de la contaminación a nivel global.

El país azteca ha adelantado mucho en este tema de la reducción de gases de efecto invernadero. Desde el año 2007 comenzó la necesidad de encontrar alternativas para sustituir el combustible de aviones. La iniciativa surge a raíz de que en el país se consumen alrededor de 3.200 millones de litros de combustible para avión.

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Estudios en México demuestran que el uso de este tipo de fuente de energía alterna –pese a que en la actualidad resulta 10 veces más costoso– puede resultar rentable para las empresas si se empieza a producir en grandes volúmenes.

Los defensores del proyecto confían en que, en la medida en que se extienda su uso y se perfeccionen los procesos de fabricación, los precios disminuirán y, además de cuidar del medio ambiente, se aprovecharán los recursos del país, ya que la bioturbosina se produce del aceite vegetal de la jathropa, algas y piñón mexicano.

Motor de desarrollo

Las localidades de Chiapas, Puebla, Veracruz, Yucatán y Michiocán tendrían escenarios sustentables para ser fuentes proveedoras de la materia prima con la que se produce la bioturbosina. En Sinaloa, en 2011, se instaló un centro de investigación agrícola para el cultivo de estas especies y en Chiapas, en ese mismo año, se mostró interés para avanzar en el proyecto. Para el año 2014 se estimó que, en todo el país, existían unas 100.000 hectáreas sembradas de jathropa.

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México trabaja arduamente en la modernización y mejoras de sus aeropuertos y tiene como meta optimizar los números en el uso de combustible en la aviación. La nación se ve prácticamente obligada a adaptarse a este tipo de tecnologías ya que los países desarrollados tienen como bandera el cuidado del medio ambiente.

Un ejemplo de ello es la Unión Europea que anunció en 2016 que sacará de ruta a aquellos países que no utilicen una mezcla de bioturbosina o turbusina. Si México no atiende estas nuevas necesidades del mercado estará frente a una plaza menos para el desarrollo de la aviación.

Combustible ecológico

No en vano, el primer vuelo con bioturbosina se realizó desde la Ciudad de México con destino a Madrid –España. Se necesitaron 2.340 litros del biocombustible y fue la aerolínea Interjet la responsable de trasladar a 100 pasajeros.

El acontecimiento quedó registrado el 1 de abril de 2011. Luego, el 1 de agosto de ese mismo año, se realizó el primer vuelo transoceánico comercial con biocombustible, también desde México hasta Madrid. En las dos oportunidades el biocombustible fue suministrado por Aeropuertos y Servicios Auxiliares.

Para que la bioturbosina sea una realidad rentable en México, es necesario no solo inversión para el desarrollo tecnológico, sino también inversión en recursos para investigaciones que permitan encontrar lugares y cadenas de producción adecuadas, además de un extraordinario capital humano.

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